Creo que me gusta más tomar helado en otoño- invierno que en
verano.
Es mucho mejor. Lo tomás más tranquilo, no hay la presión de
tener que apurarte porque se te va a derretir. Pero tengo el peor de los
inconvenientes que es que a ninguno de mis amigos les gusta tomarlo en esta época.
¿En qué momento sabemos qué gustos de helados preferimos? Creo
que siempre pido sabores diferentes. ¿Vieron que queda mucho mejor decirles “gustos”
que “sabores”? En fin.
Hay personas que piden los mismos gustos desde que tienen 5
años. Me acuerdo que de peque siempre pedía crema del cielo, porque flasheaba
que era un sabor mágico. Y además porque nadie la pedía; pobre crema del cielo,
en unos años seguro desaparece.
Lo que sí creo es que hay gustos que no van ni ahí juntos, como el de ananá con
dulce de leche, o chocolate con limón.
Con el de limón me pasó algo curioso hace poco. Siempre
pensé que ese gusto era un chamuyo. A ver: es limonada congelada!!!
Pero la otra vez se lo dije a Paulina y me dijo algo así:
“El limón sirve, vas a una heladería pedorra y el limón al agua te salva. Es útil.”
Toda la razón del mundo, Paulina.
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