$1000


Eu, ayer se cumplió un aniversario de la muerte de Prodan y la verdad es que me acordé tarde y no pude conectarme tampoco como para decir algo.

Esta peli está re buena. Me acuerdo cuando la vi en el cine. Para ser sincero no me motivaba mucho ir a verla, principalmente porque las bandas del llamado “rock nacional” no me gustan mucho, porque el llamado “rock nacional” no es muy de mi estilo. Sumo (obviamente) cae dentro de ese grupo. Pero bueno, con los próceres es distinto; uno se da ciertas licencias, en mi caso en particular por un agradecimiento a todo lo que contribuyeron en nuestro hermoso universo del rock.

Era en el marco del festival de cine del '09 creo, no recuerdo muy bien los años. Yo estaba colaborando ahí gracias a Juan el alto, que me hizo entrar. Era muy pibe, de otra forma que no sea por contactos no creo que hubiesen tomado. No te pagaban, pero luego de la reunión te daban credenciales y con eso te habilitaban a pedir bouchers para el almuerzo y cena en un par de bares buena onda, entrada gratis a cualquier peli, y, si te sabias mover, podías hablar con gente grosa. Yo cumplía el rol de lo que ellos llamaban “ángeles”, que se encargaban de acompañar a las “personalidades” a las presentaciones, charlas, clínicas, bares o viajes y de vuelta al hotel durante el festival, y también estaba en el hall del complejo del cine, para lo mismo: recibir a esas pseudocelebrities y otras delegaciones afines (colegios, prensa, jurado, etc.) e indicarles a qué sala les correspondía ir, a qué hora, en dónde vendían faso, y esas cosas. AH no! Eso último no. Mmm, bueno… con un par si, jaj! Pero no hay que ponerse la gorra.

Voy a decir la verdad, yo era muy pibe y lo único que me interesaba era verla a la Martel, capa de las capas, a la que lo único que le pude sacar fue un:

 -Hola, sos una genia.
-Gracias! (sonríe)
-No, de verdad, SOS UNA GENIA.
-Jaja MUCHAS GRACIAS!
-Me puedo sacar una foto?
-Sí! Dale!
(Durante la foto)
-Viste mi peli?
-OBVIO! (pensamiento: o seaaaaaa, sos Lucrecia Martel)
-Te gustó?
-TODAS me gustaron, desde “Rey Muerto”.
-Esta tiene mucho de ese corto.
-Lo noté.
(Termina la foto)
-muchas gracias EU, no dejes de hacer cine nunca.
-Ah! Qué lindo! Muchas gracias!
- :$:$:$:$
Chau
(Beso)
Ojalá te vuelva a encontrar otra vez
-De seguro que sí!

:)

Me acuerdo de todo chabón, hasta de los gestos y todo. Posta que si yo tuviese 30 años más le pedía que se case conmigo.

Bueno, así como me fue con ella me pasó con muchos, pero la mayoría no eran muy conocidos porque, eran directores con sus operas primas, o eran productores ejecutivos y esas cosas raras. Así, caí con Aníbal Esmoris, que es el productor de esta peli, y quien fue en definitiva el que termino por convencerme de verla con la siguiente frase:
“esta cinta (señalaba al chabon que la llevaba en un carrito) es la única copia que hay de la peli. La única. No existe otra y no va a existir otra durante su exhibición. La muevo yo, vaya a donde vaya. Si la llego a perder, se pierde totalmente.”

El tipo estaba del tomate. ¡Como no va a hacer, al menos, una copia de seguridad! Me dije a mi mismo que tenía que verla si o si, para que si le llegase a pasar algo, al menos iba a ser uno de los pocos que hubiese tenido el privilegio de verla en cine, así resulte siendo una pedorrada.
Vi los horarios. Ya había comenzado hacia 10 minutos la función. La próxima se me pegaba justo con Leonera. Damn! Pienso y no me decido. Pregunto a un par de amigos que estaban por ahí y todos  iban a ver Leonera. Ma si…. Yo me voy a ver Luca.

No le pifié. Tuve la suerte de que justo en ese día, justo en esa función, se habían puesto de acuerdo para ir a verla una bocha de pibes fanáticos de Sumo, Las Pelotas y derivados del legado Prodan. Genial. Lo repito: GENIAL. No sabes lo que fue eso. En cada fragmento musical  los pibes (y pibas) se paraban, si si, se paraban y empezaban a agitar cual reci en vivo. No sabes. Poco me importó que la peli haya sido muy buena (cinematográficamente hablando), la emoción de ese momento para mi le ganaba a todo. Después entendí que la técnica con la que la habían realizado estaba bien lograda, que habían tenido un millón de percances y aun así siguieron adelante con la realización, y no sé cuantas cosas más, pero cuando me nombran a Luca prodan, yo tengo una sola imagen en la retina: la piba que estaba sentada a la par mía, que saca una bandera de su bolsito y me dice “tenela, tenela!”, mientras estiraba la otra punta y agita.

Una bandera man. Una bandera en medio del cine.


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